A veces, una parte de nosotros debe morir, antes que otra parte pueda cobrar vida.
Aunque esto es una parte natural y necesaria de nuestro crecimiento, puede tambien ser un proceso doloroso y cuando somos conscientes de lo que está sucediendo, es confuso y desorientador. De hecho, la confusión y la desorientación son a menudo los mensajeros que nos dicen que se está produciendo un cambio dentro de nosotros. Estos cambios ocurren a lo largo de la vida de todos los humanos, por ejemplo cuando pasamos de ser bebés a la infancia, a la adolescencia y más allá. Con cada transición de una fase a otra, nos encontramos diciendo adiós a un viejo amigo, la identidad que formamos para avanzar en ese momento en particular.
A veces formamos estas identidades en relaciones o trabajos, y cuando cambiamos esas áreas de nuestra vida todo se vuelve inestable. Por lo general, si nos tomamos el tiempo para observar la superficie cambiante de las cosas, descubriremos que se está produciendo un cambio dentro de nosotros. Por ejemplo, podemos pasar por un capítulo entero de nuestras vidas creando un caparazón protector a nuestro alrededor porque lo necesitamos para sanar de algún trauma. Sin embargo, un día, podemos encontrarnos queriendo mudarnos fuera del refugio que necesitábamos durante tanto tiempo; y puede que la nueva parte de nosotros mismos, el nuevo “yo” no pueda nacer dentro de los límites del caparazón que nuestro viejo “yo” necesitaba para sobrevivir.
Podemos sentir una extraña mezcla de alegría y tristeza al despedirnos de una parte de nosotros que está “muriendo” y dar paso a una nueva identidad en su lugar. Podemos encontrar inspiración al trabajar con la imagen de un animal que cambia de pieles o plumas. Por ejemplo, mantener una pluma de pato, o algún otro símbolo de transformación, puede recordarnos que la muerte y el renacimiento son simplemente la forma en que la naturaleza evoluciona. Podemos rendirnos a este proceso, soltando nuestro ser pasado con gran amor y gratitud, y dando la bienvenida a lo nuevo con una mente y un corazón abiertos, listos para nuestra siguiente fase de esta hermosa aventura a la cual llamamos vida.
Escrito con amor,
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