Siempre fui muy dura conmigo misma, exigiéndome demasiado y nunca estando 100% contenta sabiendo que podría lograr mas o ser mejor, en parte agradezco haber sido así ya que considero haber logrado mucho pero por otro lado habían periodos en los que me encontraba completamente exhausta y sentía que quería rendirme.
Considero que siendo así en mi interior, lograba también exteriorizar mi insatisfacción lo cual me llevaba a siempre esperar mucho del otro sin considerar que lo que recibía era lo que el otro tenia para darme y en vez de tomarlo personalmente y simplemente agradecer por ello, en cambio me sentía decepcionada o desilusionada.
Vivía en constante comparación. Comparaba mi manera de ser con el resto, idealizando personas y queriendo ser mejor buscando referencias externas. A la vez también, comparaba el amor, atención y forma de ser que podía dar o ser con alguien y como lo recibía y siempre sentía que fuera menos o que no “era igual”. Y así, nadie nunca puede ser feliz.
Desde que me acerqué a la espiritualidad y al yoga trato de vivir una vida “yogica” respetando sus creencias y sus “reglas” de vida y filosofía. Cuando comencé mi primer profesorado y me acerque más a la filosofía del yoga me enamore por completo y supe que finalmente había encontrado mi propósito.
La primera vez que escuché la palabra Santosha sentí algo lindo dentro de mí, fonéticamente me encantó la palabra y automáticamente se grabó en mi interior. Noté que dentro de los niyamas (éticas u observaciones personales) “santosha” era algo en lo que debía trabajar, ya que siempre esperaba mucho de mí misma, del resto y de la vida en sí.
Santosha en sánscrito quiere decir contentamiento o satisfacción, aceptar la vida tal como es, ser feliz con las situaciones que surgan, sean cuales sean.
Vivimos constantemente quejándonos y buscando lo que nos falta y en esta completa insatisfacción con nosotros mismos y nuestra vida atraemos situaciones y personas inadecuadas y por ende terminamos formando relaciones que no nos satisfacen, esperando siempre del otro y constantemente desilusionándonos y decepcionándonos.
Practicado yoga aprendi a conectarme con quien soy, descubrí que todo lo tengo dentro y aprendí a enfocarme en lo que soy, tengo y donde estoy.
Santosha no solo te enseña que ya eres rico solo con el simple y a la vez tan complejo hecho de respirar y estar vivo, sino también santosha nos enseña a agradecer día a día, nos enseña a conectar mas con uno mismo y finalmente llegando a la satisfacción absoluta recordando siempre que somos humanos y tendremos momentos de querer o esperar mas, Santosha también nos enseña a aceptar y agradecer lo que el resto y la vida nos da sin decir “gracias pero yo hubiera…” sino simplemente diciendo “gracias!”
Los invito a reflexionar y aprender más acerca de este hermoso Niyama.
Namaste.
Escrito con amor,
Maia
Mayree del Castillo
•5 años ago
Gracias por tan linda explicación Maia!!!